Desperté sollozando de tristeza. Soñé que iba en bicicleta por los antiguos barrios de Sicuani, el cielo era nublado pero agradable. Iba por calles largas, casi todas de tierra, sorteando a los demás autos y camiones que transitaban como si nada les importase más que llevar su carga a no se donde. Asi llegue al hospital de Essalud, el antiguo trabajo de mi papá. Era diferente en mi sueño: tenia un gran patio donde se podía jugar futbito, tenia como 6 pisos llenos de oficinas y consultorio atiborrados de gente esperando que alguien los atendiera, gente caminado en los pasillos, un par de trabajadores haciendo la limpieza de los pisos, el edificio tenia los colores característicos del hospital,azul y blanco.
Cuando cruzaba en diagonal el patio, salieron 4 perros y empezaron a ladrarme e intimidarme, por lo que decidí dar media vuelta y cruzar el hospital por las escaleras para llegar al otro lado. Subí un piso y a mitad del camino me crucé por primera vez con alguien conocido.-Doctor Mario, como esta- le dije y me devolvió el saludo-Bien gracias, debes visitarnos más seguido- y seguí corriendo.
Cuando bajé, me dio la impresión que habían alguna presentación en patio pues lo habían cercado unos tubos pasamanos negros. Me puse a saludar a algunos conocidos que ahora ya no recuerdo, entre ellos vi a alguien que se me hizo muy familiar. Quise pasarme pero no pude evitar la tentación de saludarlo, Llevaba el terno que siempre usaba cuando iba a alguna ceremonia o fiesta, usaba unos lentes de carey negro que no los había visto antes.-Hola papá- le dije y continué mi camino. En ese momento ya no tenia la bicicleta, luego de avanzados unos pocos metros después del lugar de ese encuentro me dijo que hablara con un señor que se encontraba detrás de nosotros del cual no entendí bien su nombre. Hice caso y trate de hablarle al misterioso señor pero no me respondía, más bien, cuando se le acercó su guarda espaldas, creo, le dio unas indicaciones y este se fue, El señor de nombre raro subió a su camioneta negra y también se fue. Me senté en una banca que estaba cerca y unos chicos empezaron a comentar detrás de mi sobre lo acontecido. Me paré y me fui.
Él se volvió a acercar y me pregunto que que tal me había ido. Le conté que se había ido sin decirme nada. Luego ya me dijo que era un gerente general que conocía de la marca volkswagen o algo así. Supongo que me hizo hablar con él para que consiguiera un trabajo. Estaba acompañado de alguien, no se quien sería. llevaba un gabán marrón claro. Parecía que era un colega suyo.
Él y yo sabiamos que todo era un sueño y nos pusimos a llorar, primero yo. Le dije llorando y tratando de articular en lo posible mis palabras - Papa, te extrañamos mucho- le acaricie el rostro y me arrime a él. -Lo sé hijo- me dijo y seguimos llorando. -Te amamos mucho papa- Estábamos tristes pues sabíamos la realidad.: él ya no se encontraba entre los nosotros, que lo habíamos perdido para siempre, que solo nos quedaban recuerdos de él, que solo nos veríamos, si es que fuera posible, del otro lado del umbral.
Era hora de despedirse y me dijo sabiendo que iba a ser el final de nuestro encuentro -Adiós nuevamente hijo-. Y yo le dije-Será algo que siempre estará conmigo, esta pena siempre estará conmigo- y desperté sollozando de tristeza
Gracias por tenerte en mis sueños al menos papá, en este día del padre estoy feliz que te hayas acordado de mi y me hayas venido a visitar. Perdón por no ser un buen hijo. Te amamos mucho.

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